24 Horas de Le Mans, Toyota se quedó con la carrera y el campeonato

El automovilismo deportivo es impredecible en cuanto a ganadores, lo que confirma la frase que versa “las carreras terminan cuando se baja la bandera”. Sin embargo, hay ocasiones en las que es bastante fácil atinarle a un resultado, como por ejemplo cuando Audi ganaba sin mayor oposición en el Endurance o esa época en la que el Ferrari de Michael Schumacher dominaba la Fórmula 1 a voluntad.

Este comentario previo tiene mucho que ver con lo sucedido en la edición 87 de las 24 Horas de Le Mans, la carrera más famosa del mundo, porque en estricto rigor no era necesario consultar con una pitonisa para conocer los resultados al final de esa extensa jornada; el equipo japonés Toyota llegó al circuito de La Sarthe prácticamente sin rivales a vencer.

Lo único que podía jugarle en contra de sus pretensiones era la diosa fortuna, esos factores que por más planificadas que estén las cosas no se pueden controlar. Algo de eso vimos en 2016, cuando al bólido nipón conducido por Kazuki Nakajima se le presentó una falla técnica a metros de la línea de sentencia; las cámaras mostraron a los imperturbables japoneses del team Toyota Gazoo Racing llorando de la frustración.             

El año pasado la mítica carrera quedó en manos del citado equipo, con los pilotos Sébastien Buemi, Kazuki Nakajima y Fernando Alonso, y en esta edición 2019 el trío se repitió el plato, quedándose además con el primer lugar del Campeonato Mundial de Resistencia (WEC). Ya lo dijimos, el resultado fue predecible, pero como siempre Le Mans nos depara una cuota de dramatismo, esta vez el episodio amargo lo vivió la tripulación del Toyota TS050 Hybrid número 7, conformada por Conway, Kobayashi y el argentino José María “Pechito” López, siendo este último el más afectado por la mala suerte.

López tenía la carrera en el bolsillo, realizando el último turno con una ventaja de casi un minuto con respecto al Toyota número 8 de Nakajima, pero una pinchadura de neumático y el posterior ingreso a pits le hizo perder la ventaja que con tanto esfuerzo había logrado, y peor aún es que debió regresar a los boxes porque los mecánicos le reemplazaron el neumático equivocado; se trataba de un pinchadura lenta, no visible, por lo que confiaron en los datos erróneos de la telemetría.

Pero la historia se escribe de un solo modo, sin doble lectura, y es así como Alonso, Nakajima y Buemi anotaron su nombre en esta edición de las 24 Horas de Le Mans. La mala suerte de López también la recordaremos, porque con números en la mano, tiempos de vuelta y velocidad promedio, el monoplaza del piloto argentino tenía todo para ganar… el automovilismo es así, muy injusto a veces.

El equipo japonés se presentó prácticamente sin rivales a vencer, aunque en este tipo de competencias el factor “suerte” siempre tiene la última palabra.
El Toyota TS050 Hybrid número 7, conducido en la última parte de la carrera por el argentino “Pechito” López, registró los mejores tiempos en la pista.

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