Maserati Indy Coupé, tan joven como hace cincuenta años

La casa del tridente celebra los 50 años de uno de sus modelos icónicos, el Indy Coupé, una de esas notables creaciones nacidas de la pasión y que debido a su escases y belleza son consideradas auténticas obras de arte, piezas de colección por las que se pagan cifras astronómicas. El citado ejemplar se mantuvo vigente entre 1969 y 1975, totalizando 1.102 unidades producidas en la fábrica de Módena, en tanto que su diseño le fue encomendado al estudio Vignale.

Llama la atención su nombre, que nada tiene de italiano, apelativo que recibió en homenaje a las dos victorias que Maserati logró en las “500 Millas de Indianápolis”, en 1939 y 1940, triunfos que se conquistaron con el veloz monoplaza 8CTF conducido por Wilbur Shaw, un bólido que registraba menos de 800 kilos sobre la báscula y de cuyo motor brotaba una potencia máxima de 365 caballos; podía correr a 290 km/h.

Volviendo al Indy Coupé es importante aclarar que desde un principio fue concebido como un coupé 2+2, es decir con un habitáculo homologado para recibir cuatro ocupantes; en esa época los coupé biplaza estaban de moda, y algunos de ellos mutaban hacia un formato mucho más funcional. Pero el Maserati fue creado así, proyecto que en un principio se denominó Alfieri Maserati 116, o simplemente AM116, y que en el Salón de Turín de 1968 debutó con su nombre y look definitivo.

Vignale se lució con la carrocería, porque en ella se distinguen detalles de gran refinamiento, además de observarse soluciones que en corto tiempo se transformaron en tendencia, como por ejemplo los faros escamoteables que emergen desde una aerodinámica proa, la generosa presencia de cristal en el portalón, la zaga respingada que concluye en ángulo recto y, en la cabina, la masiva presencia de marcadores analógicos; por supuesto que no podía faltar la empuñadura del volante confeccionada con madera.

Para impulsar a la primera serie se optó por un motor V8 de 4.1 litros, alimentado por cuatro carburadores Weber, bloque que producía 260 caballos. La generación presentada en 1970 conservó la configuración V8, pero elevando la cilindrada hasta los 4.7 litros, siendo además la presencia de un sistema de encendido Bosch uno de sus aportes tecnológicos; merced a este motor se obtenían 290 CV y una velocidad máxima de 280 km/h.

Un año más tarde el Indy Coupé superó la barrera de los 300 caballos a la rueda con una planta motriz de 4.930 cc, lo que por supuesto le abrió las puertas al exclusivo mundo de los súper deportivos, ese bastión donde habitaban, por ejemplo, el Lamborghini Espada o el aún más exótico Bizzarrini 5300 GT Strada; nos queda claro entre 1965 y 1975 se vivió una época dorada en la industria automotriz italiana.

Pero el Indy Coupé no fue el único acierto de Maserati, porque otros ejemplares de época ostentan la misma fama y elevado valor monetario, entre ellos el Merak, el Bora y el Ghibli, nombre este último aún vigente al interior de la marca.

Al estudio Vignale se le encomendaron las hermosas líneas del Indy Coupé, una carrocería que caló hondo en el paladar de los italianos.
Proa aerodinámica, zaga corta rematada en ángulo recto y generosa presencia de cristal en el sector de cabina, son los detalles que le brindan identidad a este coupé 2+2.
En el habitáculo, más precisamente en el puesto de conducción, destaca el volante de madera y la barra de instrumentos compuesta por ocho marcadores analógicos.

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