Audi S4 TDI, en defensa del motor turbodiésel

La “demonización” de los motores diésel es una triste realidad. En varios mercados del mundo estos impulsores son vistos como agentes nocivos, que emiten altas dosis de partículas contaminantes y cuyo aporte tecnológico es irrelevante comparado con lo perjudiciales que son para el medioambiente; hay países que oficializaron su prohibición… con fecha definida incluso.

Pero la verdad es que las motorizaciones alimentadas con gasóleo, como se les denomina en Europa, ofrecen muchas ventajas al usuario. Su eficiencia en el uso del combustible es mayor a la de un bloque gasolinero, en un diésel los componentes mecánicos poseen una vida útil mucho más larga, la generación de torque y la entrega de elasticidad son índices que por amplio marguen superan a los que entregan las plantas gasolineras, y la presencia de filtros de partículas (FAP), de sistemas para reutilizar los gases propios de la combustión (EGR) y el desarrollo de combustibles mucho más refinados, han reducido las emisiones en un porcentaje considerable.

También se puede tomar como argumento a favor de los motores diésel lo que Audi anunció para su modelo S4, en las variantes sedán y station wagon. La firma alemana confirmó que saldrá al mercado el S4 más potente de la historia, un ejemplar que sin mayor impedimento puede pasar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos, merced a un bloque turbodiésel V6 de 3.0 litros cuyos erogues máximos alcanzan los 347 CV a 3.850 rpm y nada menos que 700 Nm desde las 2.500 vueltas por minuto; se declaran 164 gr/km de CO2.

Una importante novedad es el compresor eléctrico EPC (Electric Powered Compressor), componente responsable de suministrar aire adicional a la cámara de combustión para obtener así una mayor respuesta en las aceleraciones repentinas. El citado compresor recibe energía desde un circuito auxiliar de 48 voltios, que se nutre con su propia batería de iones-litio, un refuerzo eléctrico que actúa como alternador y motor de partida, y que además puede recargarse en las desaceleraciones; no se trata de un electromotor con el que se obtiene energía cinética, por lo que no estamos frente a un S4 híbrido.

Para administrar los erogues de esta unidad TDI V6 se optó por la resistencia de una transmisión automática de ocho velocidades equipada con convertidor de torque, en lugar de una con doble embrague pilotado. La tracción integral también subió de nivel, anunciándose el arribo del sistema quattro-ultra, un conjunto que se mantiene activo en todo momento y que se puede acoplar a un diferencial trasero activo.

Como es una tradición en esta marca, la gama S4 también incluye una versión Avant, un adrenalínico station wagon que sigue los pasos de los ejemplares RS2 Avant de 1994 y RS4 Avant de 1999, ambos recordados por sus increíbles prestaciones y diseño sin parangón.   

El S4, además de ofrecer el motor turbodiésel más potente de la familia, cuenta con todas las cualidades que lo elevan hasta un sitial superlativo.
Además de la variante sedán el S4 incluye la carrocería Avant, un station wagon que continúa el valioso legado de los ejemplares RS2 (1994) y RS4 (1999).

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.