Chevrolet Corvette Stingray, la generación que sacudió al mundo

La firma estadounidense agitó las aguas del mercado cuando presentó la octava generación del modelo Corvette, una de las máximas creaciones de la casa de Detroit y por derecho propio uno de esos ejemplares cuyo nombre está por sobre el de la marca que le dio vida; ocupa un importante espacio en el salón de la fama automotriz, junto al Camaro por supuesto.

Por primera vez en su historia, que comenzó a escribirse en 1953, el deportivo de Chevrolet abandona el adrenalínico esquema mecánico de motor frontal y tracción trasera, para asumir un formato más europeo, en el que se propone la instalación “central” del bloque motriz. De este modo, el Corvette Stingray C8 reduce su centro de gravedad, distribuye más equitativamente el peso sobre la plataforma y se intensifican las sensaciones de manejo, esto último al ubicarse el cockpit más cerca de la proa.

El nuevo motor es un V8 de 6.2 litros, un bloque compacto que produce 495 CV y un torque de 637 Nm. Se trata del impulsor más potente que ha portado el Corvette hasta el momento, con el que se logra un crono de tres segundos de 0 a 100 km/h, por lo que la presencia de una fornida transmisión de doble embrague y ocho velocidades, desarrollada por Tremec, resulta fundamental para asumir los citados erogues.

Es un bólido cargado de tecnología, en las áreas de conectividad y conducción, destacando en este ámbito los programas electrónicos Weather, Tour, Sport, Track y Z Mode (personalizado). También se anuncian mejoras en la calidad de los materiales del habitáculo, pudiéndose elegir aluminio o fibra de carbono en la cubierta del tablero, además de tres tipos de asientos deportivos; en su mercado de origen se estima un precio de 60 mil dólares.

Con respecto al diseño, podemos decir que sus líneas no han estado exentas de polémica. La nueva configuración mecánica permitió mejorar considerablemente la aerodinámica, hasta el punto de hacer ver al antes musculoso Corvette como un esbelto gimnasta; y no podemos negar que luce como un Ferrari F430. Pero nos guste o no el Corvette Stingray C8 ya fue develado, para continuar la tradición de su glorioso nombre y sumar muchos más episodios a una de las más exitosas sagas que se han escrito en las gélidas calles de Detroit.

No cabe duda que el nuevo Corvette es mucho más aerodinámico que la generación saliente, aunque no se puede pasar por alto que luce semejante a un Ferrari F430.
El puesto de conducción se desplazó hacia adelante, por efecto de la nueva configuración mecánica. Para el cockpit se anuncian materiales de alta calidad.

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