Jaguar XE, felino “dos punto cero”

La importancia de este modelo está dada porque le permitió a Jaguar salir de ese pequeño espacio donde comercializaba sus productos, para comenzar a medirse con fabricantes tales como Audi, BMW, Mercedes-Benz y Volvo, lo que llevado a la realidad nacional le significó pasar de 80 unidades vendidas en un año a colocar más del doble de ejemplares en las calles; en resumidas cuentas el XE es el responsable del 40% de las ventas de Jaguar en Chile.

El modelo fue introducido un año después de su debut internacional, en 2015 para ser más precisos, y desde entonces su presencia ha sido determinante en el buen desempeño comercial de la marca. Elogiable es el hecho de que si bien el XE es el producto de acceso a la firma británica, no se hipotecó ni su nivel de refinamiento ni su ADN premium, cuidándose al máximo el buen nombre de la compañía, la que dicho sea de paso está acercándose a los 100 años de vida.  

Pero el XE debía mostrar alguna evolución, para mantenerse a tono con lo que ofrecen sus rivales. Lo bueno es que no se trata de un cambio tan profundo, porque en honor a la verdad esta berlina nació casi perfecta, tanto en diseño como en tecnología, por lo que realizar ajustes innecesarios hubiese sido un despilfarro de recursos y tiempo.

La plataforma es la misma, por lo que sus dimensiones se mantienen en 4.678 mm de largo, 1.967 mm de ancho, 1.416 mm de alto y con 2.835 mm de distancia entre ejes. En el frontal luce un remozado parachoques y los mismos faros de ledes que están presentes en el ecológico SUV i-Pace. En el tercer volumen se incluyeron luces piloto concordantes con la moderna propuesta de la proa, pudiéndose optar por llantas deportivas de 18 o 19 pulgadas, mientras que en la tapa del baúl se eleva un pequeño deflector aerodinámico.

En la cabina el hermoso y funcional diseño del volante adquiere un rol protagónico, y al observar la consola central notamos que el mando giratorio que actuaba como selectora de cambios fue reemplazado por una palanca más deportiva y fácil de operar. No podía estar ausente la pantalla táctil, de unas generosas 10” en este caso, monitor que brinda acceso a la central de infotenimiento Touch Pro.

En el ámbito técnico el Jaguar XE 2020 se ofrece con dos opciones de motorización turbo gasolinera, ambas unidas a una caja automática de ocho velocidades. El primer impulsor cubica 2.0 litros y desde sus entrañas emana una potencia máxima de 250 CV a 5.500 rpm y un torque de 365 Nm desde las 1.300 vueltas por minuto. En el bloque más poderoso su anuncia la misma cilindrada, pero los erogues de potencia y par se elevan hasta los 300 CV y 400 Nm, respectivamente.

La gama está compuesta por los grados de equipamiento S, SE y R-Dynamic HSE, todos ellos a la altura de las expectativas que tienen los clientes habituales de las marcas premium, en tanto que los precios oscilan entre $28.900.000 y 47 millones de pesos, unos 65.900 dólares aproximadamente.

En el puesto de conducción destaca la presencia de una selectora de cambios deportiva y mucho más ergonómica, dispositivo que reemplaza al antiguo mando giratorio.
En la zaga el XE ganó carácter, merced a un pequeño deflector de turbulencia que nace en la tapa del baúl y por la presencia de unas remozadas luces de posición.

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