Aston Martin DBX, el primer “aventurero” de la familia

Aunque los principales fabricantes de automóviles deportivos ya se han sumado a la tendencia de los crossovers y SUVs, igual no deja de ser extraña la presencia de un Aston Martin vestido con estos atuendos. Claro que no podemos decir que este golpe nos llegó sin aviso, porque si hacemos memoria en 2015 la firma británica presentó el DBX Concept, mucho más audaz que el ejemplar definitivo pero como un anticipo de lo que sucedería cuatro años más tarde.

Bueno, ahí lo tenemos, el primer todoterreno de Aston Martin. Por supuesto que el DBX está a la altura de lo que esperamos hallar en una marca de semejante linaje, ofreciendo una impresionante carrocería que supera los cinco metros de largo y en la que además se anuncia la presencia de puertas sin pilares, igual que en los ejemplares de silueta coupé.

El habitáculo es deportivo en su totalidad, muy espacioso por cierto (3.060 mm de distancia entre ejes), y la presencia de finos materiales nos confirma que para Aston Martin no existen las mediocridades. Recordemos que el DBX está obligado a medir fuerzas con el Bentley Bentayga, Rolls-Royce Cullinam y Lamborghini Urus, máximos representantes de sus respectivas casas y portadores de los más recientes avances tecnológicos y, cómo no, de potentes motorizaciones.

El mismo motor que impulsa al Vantage y DB11 está instalado en la proa. Se trata de un bloque biturbo V8 de 4.0 litros que produce 550 caballos y 700 Nm de torque, un erogue suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos y correr a más de 290 km/h; la transmisión es automática de nueve velocidades. Se anuncia además que posee tracción a la cuatro ruedas, un vadeo máximo de 500 mm y un despeje a piso de 235 mm.

Y así es como Aston Martin se inscribe en el selecto club de las marcas que fabrican ejemplares todoterreno, los que rara vez pisarán todos los terrenos. Por supuesto que ningún usuario está dispuesto a gastarse varios miles de dólares en un automóvil que someterá al castigo del barro, las piedras o la arena; los aventureros casi no existen, y en su lugar quedan los automóviles vestidos al estilo outdoor pero acostumbrados a las comodidades citadinas.

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